Mónica Garaycoechea, entrenadora de la feminidad
"Soy la diosa Afrodita, soy jugosa y hago jugosa la vida"
Diosa interior
No recuerdo haber entrevistado antes a una diosa. Me ha advertido de que es muy Afrodita: "Me place gesticular y moverme al expresarme". Bienvenida sea Afrodita: gusta porque se gusta. Me ha dicho que toda mujer consciente de su diosa resulta más atractiva y goza de entregarse al hombre de masculinidad consciente ("el que sabe estar presente, atento, penetrante, creando el espacio para que la mujer sea más mujer..."). Lo dice con una sensualidad femenina serena y turbadora. Viene a España a impartir sus talleres (www.CoachDesdeLoFemenino. com) para mujeres al reencuentro de su feminidad abandonada (www.marialuisabecerra. com) y despertar así a su diosa interior.
Tengo 54 años, ¡me encanta mi edad! Nací en Madrid y vivo en Florida. Soy médico. Tengo un hijo. Estaba casada, triunfadora, hogar perfecto..., e insatisfecha. Hoy, reconciliada con mi feminidad, soy feliz. ¿Política? Evolución personal. ¿Dios? Yo prefiero descubrir a creer
¿Estoy ante una diosa?
En el interior de cada mujer palpita una diosa... pero olvidada. Por suerte, toda mujer puede rescatar a su diosa.
¿Lo ha hecho usted?
Estoy haciéndolo..., ¡y nunca como ahora me había sentido tan dichosa como mujer, tan a gusto en mi feminidad!
¿Qué le pasaba antes, Mónica?
Antes yo me avergonzaba de mi feminidad. Me incomodaban mis caderas, mi talle, mis pechos, mis curvas, mi útero, mis menstruaciones, mi sensualidad... Sentía antipático, ridículo y odioso lo propio de la feminidad.
¿Por qué cree que le pasaba eso?
Porque el pensamiento hegemónico –patriarcal– nos empapa a todos: lo femenino, pues, ha sido percibido como extraño, oscuro, inquietante y, por tanto, amenazante. ¡Y las propias mujeres nos hemos sentido violentas con nuestra natural feminidad!
¿Hasta qué extremo?
Hasta negárnosla. La lucha feminista, focalizada en la igualdad jurídica con el hombre, creyó que había que sacrificar feminidad.
¿Abomina usted del feminismo?
¡No! Lo agradezco, puesto que era del todo necesario. Pero hoy ya podemos reivindicar esa igualdad jurídica sin sacrificar por ello nuestra sensualidad femenina, nuestra originaria feminidad, nuestra esencia.
¿Aún hay mujeres que se niegan?
Mujeres arrastradas por su rol social ciegan la fuente de su feminidad para ser reconocidas por baremos de valores masculinos.
¿Qué les diría a esas mujeres?
Que frenen..., o las frenará la vida. Como a mí: yo era una mujer casada con un hombre de éxito, con un bebé hermoso, hogar agradable, reconocida profesionalmente como dentista, buenos ingresos, hacía de todo..., pero me sentía hondamente insatisfecha.
¿Qué le impedía ser feliz?
Había vivido desde niña de acuerdo con cierto guión: llegaría un hombre poderoso y rico y formaríamos una pareja maravillosa... Un cuento muy común. Que interpreté... hasta que me faltó algo.
¿Qué era?
Que no tenía nada que dar. ¡Sólo pedía! Lo fui descubriendo tras mi divorcio, sacudida traumática... que me despertó. Practiqué meditación zen, que me ayudó a desprenderme de mis lastres de racionalidad práctica... y empecé a vivir en el cuerpo femenino.
¿En qué consiste eso?
Sentí que había desdeñado mi feminidad como algo inferior, irracional y manipulador, yme apliqué en honrar esa feminidad. Y así conseguí tener algo que dar: ¡el regalo sagrado y divino de mi feminidad!
¿Y cómo da usted ese regalo?
Disfruto de las formas, celebro mis formas, siento y honro mi útero, soy consciente de su sabiduría, que es la de la naturaleza creadora... Siento a la diosa: he evaporado todo miedo a vivir, ¡me reconecto con el poderoso fluir de la vida! Estoy a gusto, así que ahora estar a mi lado es agradable. Eso es verdad. Y por eso imparto talleres para inspirar en las mujeres su feminidad, para que experimenten a sudiosa interior: danzamos, visualizamos, nos expresamos corporalmente, sanamos nuestra feminidad malherida... Y, ya féminas conscientes, identificamos y activamos nuestros arquetipos femeninos.
¿Qué arquetipos son esos?
En cada mujer predomina un arquetipo de diosa: saberlo nos ayuda a conocernos mejor... y a respetarnos entre mujeres. Es que, si no, ¡una mujer Atenea despreciará siempre a una mujer Afrodita...!
¿Las diosas de la mitología griega?
Atenea, Afrodita, Artemisa, Deméter, Perséfone, Hera, Hestia... Cada una de estas diosas griegas simboliza un aspecto de la feminidad. Y cada mujer las contiene a todas..., pero en cada mujer habrá siempre alguna de estas diosas que mande. ¡Así que conviene identificarla, ser muy consciente de ella!
¿Cuál manda en usted?
Afrodita, diosa de la sensualidad y del amor, conectada a la belleza de la vida. Yo siento mucho, no soy nada reseca: soy jugosa y hago jugosa la vida.
¿Es usted –perdóneme– casquivana?
Lo sería una Afrodita inconsciente: se enamora del hombre inapropiado, se desenamora, se vuelve a enamorar de otro inapropiado..., y sufre. Yo no: soy Afrodita consciente, es decir, completa ya por mí misma.
¿Y cómo es la diosa Atenea?
La planificadora, empresaria, negociante, mental... Una mujer no consciente del predominio de su Atenea corre un riesgo: desconectarse de su propio cuerpo.
¿Y cómo opera la diosa Deméter?
Es la madraza cuidadora, acogedora, nutridora, protectora. Y la mujer no consciente de su Deméter puede acabar reduciendo su vida a sus hijos..., dañándose a ella y a ellos.
¿Y si manda la diosa Perséfone, qué?
La mujer será hipersensible, intuitiva, casi ingenua, encantadora, complaciente... y, si no es consciente de ello, fácilmente víctima.
¿Y qué tal se porta Artemisa?
Es defensora de débiles y sanadora, muy independiente: la mujer consciente de su Artemisa es sabia. Pero, si no lo es, puede acabar por olvidarse de entregarse al amor.
¿Y qué me dice de la diosa Hera?
Hace de una mujer la esposa ideal (en su rol social de lealtad intachable), pero corre un riesgo: olvidarse de nutrir al hombre que hay en su marido. Y este hombre, claro, acabará encontrando una Afrodita por ahí...
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Bienvenid@s a este espacio de union entre la Psicologia mas Holistica ,los Mitos de distintas culturas, y la perspectiva de Genero. Espacio creado para despertar lo sagrado que habita en cada un@.Espacio para unir corazones, mentes y espiritus.
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jueves, junio 03, 2010
lunes, junio 22, 2009
Guia para Hombres no violentos-Por Marta Cerutti
GUIA PARA HOMBRES NO VIOLENTOS. 1.- Considere la violencia contra el sexo opuesto como un problema que les concierne a los hombres, y que envuelve a hombres de diferentes estratos socioeconómicos y culturales.2.- No vea a los hombres solo como perpetradores y ofensores potenciales, también como espectadores poderosos , quienes pueden confrontar hombres abusivos.3.-Si un hermano, amigo, compañero de clase, o compañero de equipo maltrata a su compañera o es abusivo con las mujeres en general "no lo ignore".4.-Tenga el valor de mirar en su interior. Entienda como sus propios actitudes y sus acciones pueden perpetrar el sexismo y la violencia , haga lo posible por cambiar estas actitudes.5.-Si sospecha que una mujer a quien conoce está siendo abusada o ha sido asaltada sexualmente, de manera bondadosa pregunte si puede ayudar.6.-Sea un aliado de las mujeres que están luchando para terminar con todo tipo de violencia.7.-Reconozca y hable en contra de la homo fobia (fobia a los homosexuales) y el maltrato a homosexuales. La discriminación contra los homosexuales son incorrectas. Este abuso está directamente relacionado con el sexismo. Los hombres que hablan en contra del sexismo a menudo son objeto de abuso homofóbico y esta es una de las razones por las que muy pocos hombres lo hacen.8.-Asista a programas, tome cursos lea artículos y libros sobre masculinidad, desigualdad entre los géneros (masculino-femenino) y la raíz del problema de la violencia contra un género en particular. Edúquese y eduque a otros sobre las mayores fuerzas sociales que afectan los conflictos entre mujeres y hombres individualmente.9.-No patrocine el sexismo. Niéguese a comprar cualquier revista, alquilar cualquier video o comprar cualquier música que presente a las mujeres de manera degradante o violenta. Proteste contra el sexismo en los medios de comunicación.10.-Guíe y enseñe a los varones jóvenes sobre como ser hombres de maneras que no envuelvan el degradar o abusar de las niñas y mujeres en general. Tome la delantera al dar un buen ejemplo.
Despertando a tu Diosa Interior
(00541)48324702
despertandoatudiosainterior@hotmail.com
www.despertandoatudiosa.com
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viernes, abril 18, 2008
SOMOS MUCHO MAS QUE NUESTRO EGO
DESPERTANDOA TU DIOSA INTERIOR AGRADECE A CONCIENCIA CRISTALINA EL ENVIO DE ESTA NOTA
5/4/2008 LA ENTREVISTA CON JOSÉ LUIS MOLINUEVO, NEURÓLOGO
José Luis Molinuevo: "Somos mucho más que nuestro ego"
Investiga la memoria y la identidad del ser humano, dos elementos que pierden los afectados por demencias. Coordina la unidad de alzhéimer del Hospital Clínic.
Foto: RICARD CUGAT
ÀNGELS GALLARDO
--¿El colectivo humano está perdiendo memoria?
--Científicamente, no se puede responder a eso, porque no hay ningún estudio en el mundo diseñado para saberlo. Como hipótesis lógica, diría que ahora tenemos más capacidad de retención que los neandertales del Paleolítico, y que hemos adquirido habilidades diferentes, aunque también se están dejando de utilizar otras que estuvieron muy presentes.
--¿Qué es la memoria humana?
--Es un proceso cognitivo complejo que implica la adquisición, procesamiento y consolidación de acontecimientos: hay tres tipos de memoria. Lo primero que actúa son las áreas relacionadas con la atención: quien no está atento no graba y no adquiere nueva memoria. Después está la relacionada con el día a día, la memoria episódica, que recoge los acontecimientos más recientes. Esta es la que primero queda afectada por la enfermedad de alzhéimer.
--¿Y la tercera?
--Es la denominada memoria semántica, que es el almacén de los recuerdos más señalados de la vida. Las dos primeras pueden guardar información codificada de la que no somos conscientes, y que solo conoceremos si la tercera memoria se consolida en forma de recuerdo.
--¿La memoria es una cualidad fisiológica o psicológica?
--Ambas cosas. Es neurofisiológica, neuroquímica y neuroproteica, aunque, al mismo tiempo, da forma a muchas de las características psicológicas de cada individuo. Lo que tú crees que eres es una memoria de ti mismo. En realidad, tú no eres eso. Pero ese es otro tema.
--¿No soy lo que creo ser?
--Todo lo que concibes como parte de ti mismo son unas características que están introducidas en tu memoria, y te identificas con esa parte. Para funcionar a diario, el ser humano necesita una estructura que almacena en la memoria, que es lo que se llama ego. Las personas, en general, se identifican plenamente con las características atribuidas a ese ego, y las consideran sus propias características. Pero somos mucho más que nuestro ego. Un individuo tiene muchas más cualidades que las que su memoria considera su identidad.
--¿Qué tipo de cualidades?
--Existen estados de conciencia no condicionados por el ego, totalmente libres. Es la verdadera felicidad.
--¿Es erróneo creer en el ego?
--Es limitante, porque el individuo actúa en función de una información codificada previamente, que siempre es limitada. Esto lo han explorado muchas de las religiones y filosofías orientales, cuyo objetivo es poder ser en el mundo, conviviendo con el ego pero sin identificarse con él. Con más plenitud personal.
--¿Hay algo de positivo en el ego?
--Es un programa cognitivo, la parte ejecutiva de nuestra personalidad, y lo necesitamos para manifestarnos y expresarnos, de la misma forma que necesitamos las piernas para andar. El problema es creer que somos solo esa parte de la memoria.
--¿Las situaciones de mucho sufrimiento reducen la memoria?
--Quien está nervioso, ansioso o preocupado está muy inatento y, al no estar atento no codifica nueva información, porque su cabeza no está por lo que tiene que estar. No es que tenga menos capacidad cerebral, sino que acaba teniendo menos información codificada. A la inversa, la persona que está tranquila y vive en calma, codifica mucho más.
--¿Memorizar refuerza el cerebro?
--Estar cognitivamente activo es beneficioso, tanto como tener una vida social normal, con amigos y afectos: todo eso es necesario para tener buena memoria. Si la enseñanza se limita al aspecto intelectual, a memorizar, eso va en detrimento de otras habilidades. Uno de los grandes dramas de la humanidad, sobre todo en Occidente, es que ha habido un gran desarrollo intelectual y tecnológico, pero una limitada capacidad para relacionarnos con amor, sencillez y humildad con el resto de seres humanos. En la India hay escuelas en las que se aprende a ser.
--¿Vivir en aislamiento perjudica?
--Pues sí. Aunque no se puede generalizar, es un factor de riesgo para sufrir una alteración del desarrollo cognitivo. Eso no significa que ahora todos debamos ser de un club. Hacer ejercicio físico e intelectual es bueno para el desarrollo cognitivo, al igual que mantener relaciones sociales, tener una vida afectiva rica, que el colesterol esté bien, no tener hipertensión, seguir una dieta mediterránea y no más de un vaso de vino al día.
--¿Qué olvidos son preocupantes?
--Los que percibe la familia o los amigos de quien los sufre, pero no él. Lo de olvidar las llaves nos pasa a todos.
--Cómo se conserva la memoria?
--No es fácil. La memoria episódica se pierde de forma fisiológica a partir de los 40 años. Lo realmente importante es mantener el estado de atención, porque eso permite codificar lo nuevo, vivir en plenitud.
Despertando a tu Diosa Interior
(00541)48324702
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5/4/2008 LA ENTREVISTA CON JOSÉ LUIS MOLINUEVO, NEURÓLOGO
José Luis Molinuevo: "Somos mucho más que nuestro ego"
Investiga la memoria y la identidad del ser humano, dos elementos que pierden los afectados por demencias. Coordina la unidad de alzhéimer del Hospital Clínic.
Foto: RICARD CUGAT
ÀNGELS GALLARDO
--¿El colectivo humano está perdiendo memoria?
--Científicamente, no se puede responder a eso, porque no hay ningún estudio en el mundo diseñado para saberlo. Como hipótesis lógica, diría que ahora tenemos más capacidad de retención que los neandertales del Paleolítico, y que hemos adquirido habilidades diferentes, aunque también se están dejando de utilizar otras que estuvieron muy presentes.
--¿Qué es la memoria humana?
--Es un proceso cognitivo complejo que implica la adquisición, procesamiento y consolidación de acontecimientos: hay tres tipos de memoria. Lo primero que actúa son las áreas relacionadas con la atención: quien no está atento no graba y no adquiere nueva memoria. Después está la relacionada con el día a día, la memoria episódica, que recoge los acontecimientos más recientes. Esta es la que primero queda afectada por la enfermedad de alzhéimer.
--¿Y la tercera?
--Es la denominada memoria semántica, que es el almacén de los recuerdos más señalados de la vida. Las dos primeras pueden guardar información codificada de la que no somos conscientes, y que solo conoceremos si la tercera memoria se consolida en forma de recuerdo.
--¿La memoria es una cualidad fisiológica o psicológica?
--Ambas cosas. Es neurofisiológica, neuroquímica y neuroproteica, aunque, al mismo tiempo, da forma a muchas de las características psicológicas de cada individuo. Lo que tú crees que eres es una memoria de ti mismo. En realidad, tú no eres eso. Pero ese es otro tema.
--¿No soy lo que creo ser?
--Todo lo que concibes como parte de ti mismo son unas características que están introducidas en tu memoria, y te identificas con esa parte. Para funcionar a diario, el ser humano necesita una estructura que almacena en la memoria, que es lo que se llama ego. Las personas, en general, se identifican plenamente con las características atribuidas a ese ego, y las consideran sus propias características. Pero somos mucho más que nuestro ego. Un individuo tiene muchas más cualidades que las que su memoria considera su identidad.
--¿Qué tipo de cualidades?
--Existen estados de conciencia no condicionados por el ego, totalmente libres. Es la verdadera felicidad.
--¿Es erróneo creer en el ego?
--Es limitante, porque el individuo actúa en función de una información codificada previamente, que siempre es limitada. Esto lo han explorado muchas de las religiones y filosofías orientales, cuyo objetivo es poder ser en el mundo, conviviendo con el ego pero sin identificarse con él. Con más plenitud personal.
--¿Hay algo de positivo en el ego?
--Es un programa cognitivo, la parte ejecutiva de nuestra personalidad, y lo necesitamos para manifestarnos y expresarnos, de la misma forma que necesitamos las piernas para andar. El problema es creer que somos solo esa parte de la memoria.
--¿Las situaciones de mucho sufrimiento reducen la memoria?
--Quien está nervioso, ansioso o preocupado está muy inatento y, al no estar atento no codifica nueva información, porque su cabeza no está por lo que tiene que estar. No es que tenga menos capacidad cerebral, sino que acaba teniendo menos información codificada. A la inversa, la persona que está tranquila y vive en calma, codifica mucho más.
--¿Memorizar refuerza el cerebro?
--Estar cognitivamente activo es beneficioso, tanto como tener una vida social normal, con amigos y afectos: todo eso es necesario para tener buena memoria. Si la enseñanza se limita al aspecto intelectual, a memorizar, eso va en detrimento de otras habilidades. Uno de los grandes dramas de la humanidad, sobre todo en Occidente, es que ha habido un gran desarrollo intelectual y tecnológico, pero una limitada capacidad para relacionarnos con amor, sencillez y humildad con el resto de seres humanos. En la India hay escuelas en las que se aprende a ser.
--¿Vivir en aislamiento perjudica?
--Pues sí. Aunque no se puede generalizar, es un factor de riesgo para sufrir una alteración del desarrollo cognitivo. Eso no significa que ahora todos debamos ser de un club. Hacer ejercicio físico e intelectual es bueno para el desarrollo cognitivo, al igual que mantener relaciones sociales, tener una vida afectiva rica, que el colesterol esté bien, no tener hipertensión, seguir una dieta mediterránea y no más de un vaso de vino al día.
--¿Qué olvidos son preocupantes?
--Los que percibe la familia o los amigos de quien los sufre, pero no él. Lo de olvidar las llaves nos pasa a todos.
--Cómo se conserva la memoria?
--No es fácil. La memoria episódica se pierde de forma fisiológica a partir de los 40 años. Lo realmente importante es mantener el estado de atención, porque eso permite codificar lo nuevo, vivir en plenitud.
Despertando a tu Diosa Interior
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¨la felicidad hay que ganarsela¨
DESPERTANDO A TU DIOSA INTERIOR AGRADECE EL ENVIO DE ESTA NOTA
LA FELICIDAD HAY QUE GANARSELA
Elsa Punset: "La felicidad hay que ganársela"
Publica el libro Brújula para navegantes emocionales (Aguilar). Sostiene que las emociones no son buenas ni malas, sino útiles o perjudiciales.
GASPAR HERNÀNDEZ
--La OMS prevé que un 20% de la población sufrirá transtornos psicológicos en el 2020. ¿Qué está fallando?
--Nos hemos fijado en el bienestar físico de las personas, en el desarrollo intelectual y no hemos dado ninguna importancia al desarrollo emocional. Y además creíamos equivocadamente que el cerebro no era plástico: ahora sabemos que nunca es tarde para cambiar nuestros patrones emocionales, para comprender nuestras vidas y transformarlas.
--¿Cómo?
--Es el viejo "Conócete a ti mismo" de los griegos; solo que ellos no nos decían cómo. Se trata de conocer y gestionar nuestros mecanismos emocionales. O sea, lo contrario del control y la represión emocionales que ejercíamos hasta ahora.
--La escuela podría hacer mucho al respecto.
--Exacto. En el terreno del amor, por ejemplo, a los adolescentes solo se les habla de sexo. En eso consiste su pobre educación afectiva.
--No se les explica cómo amar mejor.
--Una de las grandes debilidades de la educación es que, a pesar de que sabemos que en nuestra tasa de felicidad las relaciones afectivas son el elemento más determinante, en la escuela no se explica qué significa amar y cómo se puede amar mejor. Hemos puesto el amor dentro del saco negro de las emociones, y es algo que nos ocurre. Sin embargo hay unas reglas del amor, unas pautas. Y no hablamos de nada de eso. Tapamos las emociones por pudor y desconocimiento.
--¿Estamos programados para ser felices?
--No, no estamos programados para ser felices, sino para sobrevivir. Es algo que debería cambiar nuestra forma de enfocar la vida diaria, el saber que nuestro cerebro lo que hace es prepararse para defenderse de cualquier amenaza exterior. Y nuestro cerebro es prodigioso, y dado a la imaginación.
--Por eso no solo nos asustan las amenazas reales, ¿no?
--Nos asustan también las amenazas imaginarias, con lo cual tendemos a estar a la defensiva. Ni nos damos cuenta de que estamos bien, porque para el cerebro es normal. Es como si dijera: "Está bien, pues no se lo recuerdo". Por eso hay que saborear conscientemente las emociones positivas. Una de las paradojas más curiosas de las emociones positivas es que, para sentirlas, hay que recrearse en ellas de manera deliberada. La felicidad hay que ganársela.
--Los animales no se inventan el miedo.
--El miedo nos condiciona excesivamente. La cebra está pastando tranquilamente, hasta que se le aparece el león. Antes, ni se preocupa. Aparece el león y lo único que le importa es huir, porque es una lucha a vida o muerte. Pero, si sobrevive, una vez que el león desaparece, sigue tan contenta.
--A los humanos eso no les ocurre.
--Los humanos nos preocupamos por todo. "¿Llegaré a fin de mes? ¿Me dejará mi marido? ¿Les pasará algo a mis hijos?". Nos atrincheramos en nuestros miedos.
--Y en la ira.
--Tenemos que aprender a gestionar la ira, porque así se funda la justicia social. Eso nos enseña a no ser pasivos, a defender lo que queremos. No podemos agredir a los demás con nuestra ira. Tenemos que lograr expresarla de forma razonable y constructiva, y esto es parte de la gestión emocional que deberíamos aprender desde pequeños. Y los adultos que no lo hemos aprendido tendríamos que hacerlo.
--Hasta hace pocos años, todo eso lo hacían por nosotros.
--Es que había unas estructuras sociales y religiosas muy rígidas. Todos las acatábamos. Cuando nacíamos, nos decían qué lugar debíamos ocupar en el mundo y cómo controlar --que no gestionar-- nuestras emociones. Y es bonito que la gente hoy en día, ante el derrumbe de estas estructuras sociales, se esté viendo obligada a tomar sus vidas en mano. Y además se ha duplicado la esperanza de vida.
--Hay más tiempo.
--Ya no se trata de sobrevivir, sino de vivir bien. Y nuestras emociones colorean nuestro comportamiento minuto a minuto.
--¿Cómo educa a sus hijas, de 3 y 6 años?
--A veces me emociona ver el grado de madurez emocional que tiene mi hija mayor, Àlex. La madurez emocional que ella tiene yo tardé muchos años en adquirirla. Y en parte es porque desde que es muy pequeña le doy herramientas. Por ejemplo, cómo enfrentarse a la tristeza. No le digo que debe huir de ella, distraerse. Intento explicarle que es una emoción normal, que le surgirá a lo largo de su vida. El niño, por falta experiencia vital, suele tener miedo de las emociones. Si sus padres intentan distraerles, piensan que hay algo malo en sentirlas. Todo lo contrario.
Despertando a tu Diosa Interior
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LA FELICIDAD HAY QUE GANARSELA
Elsa Punset: "La felicidad hay que ganársela"
Publica el libro Brújula para navegantes emocionales (Aguilar). Sostiene que las emociones no son buenas ni malas, sino útiles o perjudiciales.
GASPAR HERNÀNDEZ
--La OMS prevé que un 20% de la población sufrirá transtornos psicológicos en el 2020. ¿Qué está fallando?
--Nos hemos fijado en el bienestar físico de las personas, en el desarrollo intelectual y no hemos dado ninguna importancia al desarrollo emocional. Y además creíamos equivocadamente que el cerebro no era plástico: ahora sabemos que nunca es tarde para cambiar nuestros patrones emocionales, para comprender nuestras vidas y transformarlas.
--¿Cómo?
--Es el viejo "Conócete a ti mismo" de los griegos; solo que ellos no nos decían cómo. Se trata de conocer y gestionar nuestros mecanismos emocionales. O sea, lo contrario del control y la represión emocionales que ejercíamos hasta ahora.
--La escuela podría hacer mucho al respecto.
--Exacto. En el terreno del amor, por ejemplo, a los adolescentes solo se les habla de sexo. En eso consiste su pobre educación afectiva.
--No se les explica cómo amar mejor.
--Una de las grandes debilidades de la educación es que, a pesar de que sabemos que en nuestra tasa de felicidad las relaciones afectivas son el elemento más determinante, en la escuela no se explica qué significa amar y cómo se puede amar mejor. Hemos puesto el amor dentro del saco negro de las emociones, y es algo que nos ocurre. Sin embargo hay unas reglas del amor, unas pautas. Y no hablamos de nada de eso. Tapamos las emociones por pudor y desconocimiento.
--¿Estamos programados para ser felices?
--No, no estamos programados para ser felices, sino para sobrevivir. Es algo que debería cambiar nuestra forma de enfocar la vida diaria, el saber que nuestro cerebro lo que hace es prepararse para defenderse de cualquier amenaza exterior. Y nuestro cerebro es prodigioso, y dado a la imaginación.
--Por eso no solo nos asustan las amenazas reales, ¿no?
--Nos asustan también las amenazas imaginarias, con lo cual tendemos a estar a la defensiva. Ni nos damos cuenta de que estamos bien, porque para el cerebro es normal. Es como si dijera: "Está bien, pues no se lo recuerdo". Por eso hay que saborear conscientemente las emociones positivas. Una de las paradojas más curiosas de las emociones positivas es que, para sentirlas, hay que recrearse en ellas de manera deliberada. La felicidad hay que ganársela.
--Los animales no se inventan el miedo.
--El miedo nos condiciona excesivamente. La cebra está pastando tranquilamente, hasta que se le aparece el león. Antes, ni se preocupa. Aparece el león y lo único que le importa es huir, porque es una lucha a vida o muerte. Pero, si sobrevive, una vez que el león desaparece, sigue tan contenta.
--A los humanos eso no les ocurre.
--Los humanos nos preocupamos por todo. "¿Llegaré a fin de mes? ¿Me dejará mi marido? ¿Les pasará algo a mis hijos?". Nos atrincheramos en nuestros miedos.
--Y en la ira.
--Tenemos que aprender a gestionar la ira, porque así se funda la justicia social. Eso nos enseña a no ser pasivos, a defender lo que queremos. No podemos agredir a los demás con nuestra ira. Tenemos que lograr expresarla de forma razonable y constructiva, y esto es parte de la gestión emocional que deberíamos aprender desde pequeños. Y los adultos que no lo hemos aprendido tendríamos que hacerlo.
--Hasta hace pocos años, todo eso lo hacían por nosotros.
--Es que había unas estructuras sociales y religiosas muy rígidas. Todos las acatábamos. Cuando nacíamos, nos decían qué lugar debíamos ocupar en el mundo y cómo controlar --que no gestionar-- nuestras emociones. Y es bonito que la gente hoy en día, ante el derrumbe de estas estructuras sociales, se esté viendo obligada a tomar sus vidas en mano. Y además se ha duplicado la esperanza de vida.
--Hay más tiempo.
--Ya no se trata de sobrevivir, sino de vivir bien. Y nuestras emociones colorean nuestro comportamiento minuto a minuto.
--¿Cómo educa a sus hijas, de 3 y 6 años?
--A veces me emociona ver el grado de madurez emocional que tiene mi hija mayor, Àlex. La madurez emocional que ella tiene yo tardé muchos años en adquirirla. Y en parte es porque desde que es muy pequeña le doy herramientas. Por ejemplo, cómo enfrentarse a la tristeza. No le digo que debe huir de ella, distraerse. Intento explicarle que es una emoción normal, que le surgirá a lo largo de su vida. El niño, por falta experiencia vital, suele tener miedo de las emociones. Si sus padres intentan distraerles, piensan que hay algo malo en sentirlas. Todo lo contrario.
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miércoles, abril 02, 2008
ACOSO SEXUAL ,ACOSO LABORAL,COSA DE MUJERES
Según la OIT (ver Acoso sexual - Bibliografía), para que haya acoso sexual deben integrarse tres elementos: un comportamiento de carácter sexual, que no sea deseado y que la víctima lo perciba como un condicionante hostil para su trabajo, convirtiéndolo en algo humillante.
"El acoso sexual es cualquier tipo de acercamiento o presión de naturaleza sexual tanto física como verbal, no deseada por quien la sufre, que surge de la relación de empleo y que da por resultado un ambiente de trabajo hostil, un impedimento para hacer las tareas y/o un condicionamiento de las oportunidades de ocupación de la persona perseguida", define la abogada Carmen González (ver Acoso sexual - Bibliografía).
Según la investigación realizada en 1994 por la Secretaría de la Mujer de la UPCN (ver Acoso sexual - Bibliografía) con trabajadoras del sector público, se determinaron cinco niveles de conductas de acoso sexual, para las que se tuvo en cuenta el tipo de interacción (verbal - no verbal), el contenido del mensaje (menos o más coercitivo) y la implicación o no de contacto físico:
Nivel 1) Acoso leve, verbal: chistes, piropos, conversaciones de contenido sexual.
Nivel 2) Acoso moderado, no verbal y sin contacto físico: Miradas, gestos lascivos, muecas.
Nivel 3) Acoso medio, fuerte verbal: Llamadas telefónicas y/o cartas, presiones para salir o invitaciones con intenciones sexuales.
Nivel 4) Acoso fuerte, con contacto físico: Manoseos, sujetar o acorralar.
Nivel 5) Acoso muy fuerte: Presiones tanto físicas como psíquicas para tener contactos íntimos.
Por otro lado, "el acoso sexual viola derechos sexuales básicos como el derecho a la libertad sexual (la posibilidad de los individuos de expresar su potencial sexual, libres de coerción, explotación o abuso en cualquier tiempo y situaciones de la vida) y el derecho a la autonomía sexual, integridad sexual y seguridad del cuerpo sexual, lo que incluye el control y el placer de nuestros cuerpos libres de violencia de cualquier tipo", para Lubertino. Y, todos los especialistas concluyen que, cuando esta violación a la integridad humana se da en el ámbito del trabajo, representa una violación del derecho de trabajar en un ambiente digno y humano, es decir, es también violencia laboral (ver Violencia laboral).
Consecuencias
El acoso sexual puede ocasionar que una mujer deje su empleo para no afrontar el problema, si bien debido a la actual crítica situación socioeconómica de la Argentina lo más probable es que calle y se someta para no perder su ingreso. Puede ser despedida o perder sus perspectivas de promoción por no haber accedido a las sugerencias que le fueron hechas. La mujer acosada tiene siempre una sensación de culpabilidad generada por la carga social y cultural que, ante estos hechos, ve a la mujer como una "provocadora".
Las víctimas sufren de tensión nerviosa (Si), irritabilidad (Si) y ansiedad (Si), que a menudo pueden dar lugar a depresión (Si), insomnios (Si) y otros trastornos psicosomáticos como jaquecas, problemas digestivos(Si), cutáneos, etc.
El acoso sexual dificulta el desempeño de las funciones y la satisfacción de llevarlas a cabo. Si la víctima informa del incidente o rechaza acceder, el acosador dispone muchas veces del poder de afectar sus condiciones de trabajo, oportunidades de formación o promoción y su seguridad en el empleo.
Pero además, "el daño infringido a la mujer como consecuencia de hostigamiento sexual perjudica también a la compañía. Cuando una empleada se enferma o tiene problemas de concentración o cuando comete errores en el trabajo, la productividad baja y esto significa dinero", apunta Corine van der Vliet, de la Confederación Sindical de los Países Bajos (pág.35, Hostigamiento sexual en el trabajo, ¿un problema exclusivo de las mujeres?, en: Si te molesta...¡es hostigamiento sexual!, ver Acoso sexual - Bibliografía).
El acoso sexual, la discriminación y la violencia laboral, según la Unión Europea, cuesta 500.000 millones de dólares al año aproximadamente. "Esto significa que se tiene que luchar denodadamente contra el hostigamiento sexual, no sólo en interés de las mujeres, sino también de los patrones", considera van der Vliet.
El tipo de mujer acosada en los niveles leve, moderado y medio es menor de 30 años, atractiva, de categoría laboral indistinta o más baja que la del acosador y estado civil, nivel educativo y antigüedad laboral indistintas. En cambio, en los niveles fuertes de acoso pierden significancia las características personales y sociolaborales de las acosadas.
El tipo de acosador, en su mayoría, resultó mayor de 40 años, casado y de jerarquía superior a la acosada.
A pesar de haber contestado afirmativamente por lo menos alguna de las preguntas indicativas de padecimiento de acoso, el 21 % negó haber sido objeto de acoso sexual. Después de padecer un acoso sexual, el 63,7 % de las afectadas consideró que éste es un problema privado no vinculado con el régimen laboral y sólo el 12,6 % asumió la agresión como un problema laboral y recurrió a un superior jerárquico o al sindicato.
El 70 % tenía una confusa conceptualización del acoso sexual al ignorar que éste se caracteriza por ser no deseado y no recíproco. El 15,4 % consideró que son las propias mujeres quienes lo provocan y el 54,6 % que tanto hombres como mujeres participan de un juego de seducción.
Sólo el 8,6 % comentó saber de casos donde se realizó la denuncia, a pesar de que el 60 % conocía la existencia de algún tipo de medida legal para sancionar esa conducta. El 30,7 % dijo desconocer totalmente las normas que penan el acoso sexual.
FÍJENSE LO DIFÍCIL QUE ES PARA UNA MUJER ASUMIR QUE HA SIDO OBJETO DE ESTE TIPO DE AGRESIÓN, POR LOS PATRONES CULTURALES EN LOS QUE ESTÁ INMERSA, Y PORQUE LA IGNORANCIA DE LOS QUE LA RODEAN LE DICEN "EL TIPO SE TIRÓ UN LANCE, NADA MÁS" o "TAMPOCO ES QUE TE TOCÓ O TE PRESIONÓ SEXUALMENTE, SÓLO ESTÁS AFECTADA PSICOLÓGICAMENTE" como si la violencia psicológica fuera menos grave que la física. Pues no debemos dejar de lado que muchas mujeres se han vuelto locas, se han suicidado o han atentado contra la vida de su agresor por vivir en un clima de constante hostilidad psicológica.
para mayor info: http://www.ispm.org.ar/acososexual.htm
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"El acoso sexual es cualquier tipo de acercamiento o presión de naturaleza sexual tanto física como verbal, no deseada por quien la sufre, que surge de la relación de empleo y que da por resultado un ambiente de trabajo hostil, un impedimento para hacer las tareas y/o un condicionamiento de las oportunidades de ocupación de la persona perseguida", define la abogada Carmen González (ver Acoso sexual - Bibliografía).
Según la investigación realizada en 1994 por la Secretaría de la Mujer de la UPCN (ver Acoso sexual - Bibliografía) con trabajadoras del sector público, se determinaron cinco niveles de conductas de acoso sexual, para las que se tuvo en cuenta el tipo de interacción (verbal - no verbal), el contenido del mensaje (menos o más coercitivo) y la implicación o no de contacto físico:
Nivel 1) Acoso leve, verbal: chistes, piropos, conversaciones de contenido sexual.
Nivel 2) Acoso moderado, no verbal y sin contacto físico: Miradas, gestos lascivos, muecas.
Nivel 3) Acoso medio, fuerte verbal: Llamadas telefónicas y/o cartas, presiones para salir o invitaciones con intenciones sexuales.
Nivel 4) Acoso fuerte, con contacto físico: Manoseos, sujetar o acorralar.
Nivel 5) Acoso muy fuerte: Presiones tanto físicas como psíquicas para tener contactos íntimos.
Por otro lado, "el acoso sexual viola derechos sexuales básicos como el derecho a la libertad sexual (la posibilidad de los individuos de expresar su potencial sexual, libres de coerción, explotación o abuso en cualquier tiempo y situaciones de la vida) y el derecho a la autonomía sexual, integridad sexual y seguridad del cuerpo sexual, lo que incluye el control y el placer de nuestros cuerpos libres de violencia de cualquier tipo", para Lubertino. Y, todos los especialistas concluyen que, cuando esta violación a la integridad humana se da en el ámbito del trabajo, representa una violación del derecho de trabajar en un ambiente digno y humano, es decir, es también violencia laboral (ver Violencia laboral).
Consecuencias
El acoso sexual puede ocasionar que una mujer deje su empleo para no afrontar el problema, si bien debido a la actual crítica situación socioeconómica de la Argentina lo más probable es que calle y se someta para no perder su ingreso. Puede ser despedida o perder sus perspectivas de promoción por no haber accedido a las sugerencias que le fueron hechas. La mujer acosada tiene siempre una sensación de culpabilidad generada por la carga social y cultural que, ante estos hechos, ve a la mujer como una "provocadora".
Las víctimas sufren de tensión nerviosa (Si), irritabilidad (Si) y ansiedad (Si), que a menudo pueden dar lugar a depresión (Si), insomnios (Si) y otros trastornos psicosomáticos como jaquecas, problemas digestivos(Si), cutáneos, etc.
El acoso sexual dificulta el desempeño de las funciones y la satisfacción de llevarlas a cabo. Si la víctima informa del incidente o rechaza acceder, el acosador dispone muchas veces del poder de afectar sus condiciones de trabajo, oportunidades de formación o promoción y su seguridad en el empleo.
Pero además, "el daño infringido a la mujer como consecuencia de hostigamiento sexual perjudica también a la compañía. Cuando una empleada se enferma o tiene problemas de concentración o cuando comete errores en el trabajo, la productividad baja y esto significa dinero", apunta Corine van der Vliet, de la Confederación Sindical de los Países Bajos (pág.35, Hostigamiento sexual en el trabajo, ¿un problema exclusivo de las mujeres?, en: Si te molesta...¡es hostigamiento sexual!, ver Acoso sexual - Bibliografía).
El acoso sexual, la discriminación y la violencia laboral, según la Unión Europea, cuesta 500.000 millones de dólares al año aproximadamente. "Esto significa que se tiene que luchar denodadamente contra el hostigamiento sexual, no sólo en interés de las mujeres, sino también de los patrones", considera van der Vliet.
El tipo de mujer acosada en los niveles leve, moderado y medio es menor de 30 años, atractiva, de categoría laboral indistinta o más baja que la del acosador y estado civil, nivel educativo y antigüedad laboral indistintas. En cambio, en los niveles fuertes de acoso pierden significancia las características personales y sociolaborales de las acosadas.
El tipo de acosador, en su mayoría, resultó mayor de 40 años, casado y de jerarquía superior a la acosada.
A pesar de haber contestado afirmativamente por lo menos alguna de las preguntas indicativas de padecimiento de acoso, el 21 % negó haber sido objeto de acoso sexual. Después de padecer un acoso sexual, el 63,7 % de las afectadas consideró que éste es un problema privado no vinculado con el régimen laboral y sólo el 12,6 % asumió la agresión como un problema laboral y recurrió a un superior jerárquico o al sindicato.
El 70 % tenía una confusa conceptualización del acoso sexual al ignorar que éste se caracteriza por ser no deseado y no recíproco. El 15,4 % consideró que son las propias mujeres quienes lo provocan y el 54,6 % que tanto hombres como mujeres participan de un juego de seducción.
Sólo el 8,6 % comentó saber de casos donde se realizó la denuncia, a pesar de que el 60 % conocía la existencia de algún tipo de medida legal para sancionar esa conducta. El 30,7 % dijo desconocer totalmente las normas que penan el acoso sexual.
FÍJENSE LO DIFÍCIL QUE ES PARA UNA MUJER ASUMIR QUE HA SIDO OBJETO DE ESTE TIPO DE AGRESIÓN, POR LOS PATRONES CULTURALES EN LOS QUE ESTÁ INMERSA, Y PORQUE LA IGNORANCIA DE LOS QUE LA RODEAN LE DICEN "EL TIPO SE TIRÓ UN LANCE, NADA MÁS" o "TAMPOCO ES QUE TE TOCÓ O TE PRESIONÓ SEXUALMENTE, SÓLO ESTÁS AFECTADA PSICOLÓGICAMENTE" como si la violencia psicológica fuera menos grave que la física. Pues no debemos dejar de lado que muchas mujeres se han vuelto locas, se han suicidado o han atentado contra la vida de su agresor por vivir en un clima de constante hostilidad psicológica.
para mayor info: http://www.ispm.org.ar/acososexual.htm
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jueves, febrero 28, 2008
El perdón recordando una sesión con una paciente y escuchando
la película de Louise Hay, “Usted puede sanar su vida”basada en su libro, me vino a la conciencia la importancia dela perpetuación de mensajes negativos.
La sesión a la que me refiero fue con una mujer que había sido violada por su padre. Vivió la situación hasta que pudo
irse de su casa. No recuerdo los pormenores,pero sí cómo en su aura había un canal energético que decía algo así como: “Les haré lo mismo que me han hecho a mi”.
Le pregunté por su relación con los hombres y me confirmó que “los manipulaba” como una forma de venganza,que sus relaciones habían sido muy difíciles.
Sin entrar en los detalles de por qué lo había hecho o no, ni justificar o reprobar su decisión, me pareció interesante
la “visión”. Esa “fleca” que la había herido no se había quedado en ella con la posibilidad de elaborarla y captar su
aprendizaje doloroso, sino que se había perpetuado, produciendo dolor en ella y en otros.
Las siempre frescas palabras de Louise Hay (también padecedora de abusos físicos y sexuales), quien habla del “perdón”
y “liberación” continuamente,también en varios momentos expresa
que si “has aprendido algo negativo de tus padres, no tienes por qué repetirlo,simplemente les agradeces y les dices que eso no es válido para ti”.
Creo que uno de los puntos centrales de este tema es la palabra “perdón”.Según algunos, fue el salto cuántico que
propuso Jesús a la ley del ojo por ojo de Moisés. Como decía Gandhi, “ojo por ojo y todos nos quedaremos ciegos”.Una palabra usada con connotaciones positivas y negativas. A lo que voy como
terapeuta es al poder liberador y reparador del perdón.
Cuando hemos vivido situaciones dolorosas como cuando las hemos creado,eso genera un cúmulo de emociones,pensamientos que quedan grabados en nuestro interior. A veces quedan como trauma a la espera del momento propicio para solucionarlo y captar su mensaje.
Con el paso del tiempo, a menudo,es como esa “piedra en el zapato” que molesta pero ya nos habituamos, formando ella parte de nosotros. Inclusive pasamos a autodefinirnos en base a ello: “Soy así, así y así porque me pasó esto y lo otro”. Pero cuando llegamos a un cruce de caminos, donde tenemos que decidir si
queremos cambiar o seguir por el mismo sendero, no hay otra opción que liberar peso del pasado y perdonar. De lo contrario, el propio peso del pasado nos seguirá llevando en la misma dirección.
A través de mi experiencia he visto,tanto en lo personal como en lo profesional,que lo más difícil no es perdonar a los demás sino a uno mismo. Recuerdo el caso de otra mujer que se culpaba porque su hijo había tenido un accidente grave, mientras ella estaba con un hombre. Habían pasado los años y la culpa y el dolor seguían allí.El perdón tiene una cualidad transformadora inmensa. Su poder depende de nuestra decisión de ejercerlo. Expande nuestro corazón, recuperando un espacio ocupado por el dolor. El perdonar a aquel que nos ha lastimado nos libera de ese lazo, del vínculo con esa
situación y esa persona. Nos devuelve el poder que esa persona y esa experiencia nos quitaron. Yo estoy eligiendo en este momento presente perdonar y decidir qué hacer con esa energía y esa
experiencia. Nos abre el espacio de la aceptación de que la otra persona, al igual que yo, se puede equivocar y, tal vez, en ese momento hizo lo mejor que supo hacer. El perdonar a esas personas que han dejado huella en mi camino abre un espacio para lo más difícil: perdonarnos a nosotros mismos. La culpa y el castigo
suelen contaminar nuestra conciencia,impidiéndonos ver más allá de la situación vivida. Aceptar que somos lo mejor que podemos ser en este momento y que nuestro futuro será mejor porque así lo decidimos es un paso importante hacia nuestra libertad. En esto veo una relación adicional. La de no aprender de los errores. El no perdonarse también implica que no puedo aprender de mis errores pasados. Ellos siguen estando presentes, recordándome que “no soy capaz” de mejorar, de aprender, de reparar, de ser perdonado
y perdonar. El perdón en su poder liberador nos ayuda a soltar lastre y a que ese mensaje negativo no se perpetúe hacia nuestro
futuro. Nos devuelve el poder, nos devuelve al presente, nos da libertad.
Inténtalo con cosas pequeñas y verás el poder. Simplemente deséalo, escríbelo,dilo en voz alta: “Perdono a…
por…”, “me perdono por…”.Es una forma de lo que se esta poniendo
de moda últimamente: la “ecología interior”. Transformemos nuestro
interior en un lugar limpio y libre de residuos del pasado. TM
Nos ayuda a soltar lastre y evita que los mensajes negativos se perpetúen
Pablo Arturi
Psicólogo
transpersonal
Despertando a tu Diosa Interior
(00541)48324702
despertandoatudiosainterior@hotmail.com
www.despertandoatudiosa.com
la película de Louise Hay, “Usted puede sanar su vida”basada en su libro, me vino a la conciencia la importancia dela perpetuación de mensajes negativos.
La sesión a la que me refiero fue con una mujer que había sido violada por su padre. Vivió la situación hasta que pudo
irse de su casa. No recuerdo los pormenores,pero sí cómo en su aura había un canal energético que decía algo así como: “Les haré lo mismo que me han hecho a mi”.
Le pregunté por su relación con los hombres y me confirmó que “los manipulaba” como una forma de venganza,que sus relaciones habían sido muy difíciles.
Sin entrar en los detalles de por qué lo había hecho o no, ni justificar o reprobar su decisión, me pareció interesante
la “visión”. Esa “fleca” que la había herido no se había quedado en ella con la posibilidad de elaborarla y captar su
aprendizaje doloroso, sino que se había perpetuado, produciendo dolor en ella y en otros.
Las siempre frescas palabras de Louise Hay (también padecedora de abusos físicos y sexuales), quien habla del “perdón”
y “liberación” continuamente,también en varios momentos expresa
que si “has aprendido algo negativo de tus padres, no tienes por qué repetirlo,simplemente les agradeces y les dices que eso no es válido para ti”.
Creo que uno de los puntos centrales de este tema es la palabra “perdón”.Según algunos, fue el salto cuántico que
propuso Jesús a la ley del ojo por ojo de Moisés. Como decía Gandhi, “ojo por ojo y todos nos quedaremos ciegos”.Una palabra usada con connotaciones positivas y negativas. A lo que voy como
terapeuta es al poder liberador y reparador del perdón.
Cuando hemos vivido situaciones dolorosas como cuando las hemos creado,eso genera un cúmulo de emociones,pensamientos que quedan grabados en nuestro interior. A veces quedan como trauma a la espera del momento propicio para solucionarlo y captar su mensaje.
Con el paso del tiempo, a menudo,es como esa “piedra en el zapato” que molesta pero ya nos habituamos, formando ella parte de nosotros. Inclusive pasamos a autodefinirnos en base a ello: “Soy así, así y así porque me pasó esto y lo otro”. Pero cuando llegamos a un cruce de caminos, donde tenemos que decidir si
queremos cambiar o seguir por el mismo sendero, no hay otra opción que liberar peso del pasado y perdonar. De lo contrario, el propio peso del pasado nos seguirá llevando en la misma dirección.
A través de mi experiencia he visto,tanto en lo personal como en lo profesional,que lo más difícil no es perdonar a los demás sino a uno mismo. Recuerdo el caso de otra mujer que se culpaba porque su hijo había tenido un accidente grave, mientras ella estaba con un hombre. Habían pasado los años y la culpa y el dolor seguían allí.El perdón tiene una cualidad transformadora inmensa. Su poder depende de nuestra decisión de ejercerlo. Expande nuestro corazón, recuperando un espacio ocupado por el dolor. El perdonar a aquel que nos ha lastimado nos libera de ese lazo, del vínculo con esa
situación y esa persona. Nos devuelve el poder que esa persona y esa experiencia nos quitaron. Yo estoy eligiendo en este momento presente perdonar y decidir qué hacer con esa energía y esa
experiencia. Nos abre el espacio de la aceptación de que la otra persona, al igual que yo, se puede equivocar y, tal vez, en ese momento hizo lo mejor que supo hacer. El perdonar a esas personas que han dejado huella en mi camino abre un espacio para lo más difícil: perdonarnos a nosotros mismos. La culpa y el castigo
suelen contaminar nuestra conciencia,impidiéndonos ver más allá de la situación vivida. Aceptar que somos lo mejor que podemos ser en este momento y que nuestro futuro será mejor porque así lo decidimos es un paso importante hacia nuestra libertad. En esto veo una relación adicional. La de no aprender de los errores. El no perdonarse también implica que no puedo aprender de mis errores pasados. Ellos siguen estando presentes, recordándome que “no soy capaz” de mejorar, de aprender, de reparar, de ser perdonado
y perdonar. El perdón en su poder liberador nos ayuda a soltar lastre y a que ese mensaje negativo no se perpetúe hacia nuestro
futuro. Nos devuelve el poder, nos devuelve al presente, nos da libertad.
Inténtalo con cosas pequeñas y verás el poder. Simplemente deséalo, escríbelo,dilo en voz alta: “Perdono a…
por…”, “me perdono por…”.Es una forma de lo que se esta poniendo
de moda últimamente: la “ecología interior”. Transformemos nuestro
interior en un lugar limpio y libre de residuos del pasado. TM
Nos ayuda a soltar lastre y evita que los mensajes negativos se perpetúen
Pablo Arturi
Psicólogo
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martes, enero 22, 2008
Perdonar o perpetuar los mensajes negativos
Por el Lic. Pablo Arturi desde Barcelona ESPAÑA
Pablo Arturi es Psicólogo, sanador, trabaja con cristales y tecnicas de Quelación, es corresponsal de prensa en temas ligados al cuidado del medio ambiente, y las personas.
Recordando una sesión con una paciente y escuchando la película de Louise Hay “Usted puede sanar su vida” basada en su libro me vino a la consciencia la importancia de la perpetuación de mensajes negativos. La sesión a la que me refiero fue con una mujer que había sido violada por su padre. Vivió la situación hasta que pudo irse de su casa. No recuerdo los pormenores pero sí recuerdo como en su aura había un canal energético que decía algo así como: “les hare lo mismo que me han hecho a mi”. Le pregunte por su relación con los hombres y me confirmo que “los manipulaba” como una forma de venganza, que sus relaciones habían sido muy difíciles.
Sin entrar en los detalles de porque lo había hecho o no, ni justificar o reprobar su decisión. Lo que me pareció interesante fue la “visión”. Esa “flecha” que la había herido a ella no se había quedado en ella con la posibilidad de elaborarla y captar su aprendizaje doloroso. Sino que se había perpetuado produciendo dolor en ella y en otros.
Escuchando las siempre frescas palabras de Louise Hay (también padecedora de abusos físicos y sexuales) en los que habla del “perdón” y “liberación” continuamente. También en varios momentos habla de sí “has aprendido algo negativo de tus padres no tienes porque repetirlo, simplemente les agradeces y dices: eso no es válido para mi”.
Creo que uno de los puntos centrales de este tema es la palabra “perdón”. Según algunos fue el salto cuántico que propuso Jesús a la ley del Ojo por Ojo de Moisés.
Como decía Gandhi “ojo por ojo y todos nos quedaremos ciegos”. Una palabra usada con connotaciones positivas y negativas. Quiero tratarlo sin connotaciones religiosas, sino terapéuticas. Cuando hemos vivido situaciones dolorosas como cuando las hemos creado eso genera un cúmulo de emociones, pensamientos que quedan grabados en nuestro interior. A veces, quedan como trauma a la espera del momento propicio para solucionarlo y captar su mensaje. Con el paso del tiempo muchas veces es como esa “piedra en el zapato” que molesta pero ya nos habituamos a ella formando parte de nosotros. Inclusive pasamos a auodefinirnos en base a ello: “soy asi, asi y así porque me paso esto y lo otro”.
Pero cuando llegamos a un cruce de caminos donde tenemos que decidir si queremos cambiar o seguir por el mismo sendero, no hay otra opción que liberar peso del pasado y perdonar. Sino el propio peso del pasado nos seguirá llevando en la misma dirección y las heridas seguirán abiertas.
A través de mi experiencia he visto tanto en lo personal como en lo profesional que lo más difícil no es perdonar a los demás sino a uno mismo. Recuerdo el caso de otra mujer que se culpaba porque su hijo había tenido un accidente grave, mientras ella estaba con un hombre. Habían pasado los años y la culpa y el dolor seguían allí.
En esto veo una relación adicional. La de no aprender de los errores. El no perdonarse también implica que no puedo aprender de mis errores pasados. Ellos siguen estando presentes recordándome que “no soy capaz” de mejorar, de aprender , de reparar, de ser perdonado y perdonar. Se perpetúa el dolor más allá del espacio tiempo original.
El perdón tiene una cualidad transformadora inmensa. Su poder depende de nuestra decisión de ejercerlo. Expande nuestro corazón recuperando un espacio ocupado por el dolor. El perdonar a aquel que nos ha lastimado nos libera de ese lazo, del vínculo con esa situación y esa persona. Nos devuelve el poder que esa persona o esa experiencia nos quito. YO estoy eligiendo en este momento presente perdonar y DECIDIR qué hacer con esa energía y esa experiencia. Nos abre el espacio de la ACEPTACION, de que la otra persona al igual que yo se puede equivocar, y tal vez en ese momento hizo lo mejor que supo hacer. Ayuda a lo más dificil: perdonarnos a nosotros mismos. La culpa y el castigo suelen contaminar nuestra consciencia impidiéndonos ver más allá de la situación vivida.
Aceptar que somos lo mejor que podemos ser en este momento y que nuestro futuro será mejor porque así lo decidimos es un paso importante hacia nuestra libertad.
El perdón en su poder liberador nos ayuda a soltar lastre y a que ese mensaje negativo no se perpetué hacia nuestro futuro. Nos devuelve el poder, nos devuelve al presente, nos da libertad.
Inténtalo con cosas pequeñas y verás el poder. Simplemente deséalo, escríbelo, dilo en voz alta “Perdono a…por…”, “me perdono por….”
Es una forma de poner en práctica lo que se esta poniendo de moda últimamente: “la ecología interior”. Transformemos nuestro interior en un lugar limpio y libre de residuos del pasado para que haya espacio para lo nuevo.
Si estan interesados en responder a esta nota o comunicarse con el Lic. Pablo Arturi, nuestro corresponsal en Barcelona pueden hacerlo al pablo_arturi@concienciacristalina.com
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Pablo Arturi es Psicólogo, sanador, trabaja con cristales y tecnicas de Quelación, es corresponsal de prensa en temas ligados al cuidado del medio ambiente, y las personas.
Recordando una sesión con una paciente y escuchando la película de Louise Hay “Usted puede sanar su vida” basada en su libro me vino a la consciencia la importancia de la perpetuación de mensajes negativos. La sesión a la que me refiero fue con una mujer que había sido violada por su padre. Vivió la situación hasta que pudo irse de su casa. No recuerdo los pormenores pero sí recuerdo como en su aura había un canal energético que decía algo así como: “les hare lo mismo que me han hecho a mi”. Le pregunte por su relación con los hombres y me confirmo que “los manipulaba” como una forma de venganza, que sus relaciones habían sido muy difíciles.
Sin entrar en los detalles de porque lo había hecho o no, ni justificar o reprobar su decisión. Lo que me pareció interesante fue la “visión”. Esa “flecha” que la había herido a ella no se había quedado en ella con la posibilidad de elaborarla y captar su aprendizaje doloroso. Sino que se había perpetuado produciendo dolor en ella y en otros.
Escuchando las siempre frescas palabras de Louise Hay (también padecedora de abusos físicos y sexuales) en los que habla del “perdón” y “liberación” continuamente. También en varios momentos habla de sí “has aprendido algo negativo de tus padres no tienes porque repetirlo, simplemente les agradeces y dices: eso no es válido para mi”.
Creo que uno de los puntos centrales de este tema es la palabra “perdón”. Según algunos fue el salto cuántico que propuso Jesús a la ley del Ojo por Ojo de Moisés.
Como decía Gandhi “ojo por ojo y todos nos quedaremos ciegos”. Una palabra usada con connotaciones positivas y negativas. Quiero tratarlo sin connotaciones religiosas, sino terapéuticas. Cuando hemos vivido situaciones dolorosas como cuando las hemos creado eso genera un cúmulo de emociones, pensamientos que quedan grabados en nuestro interior. A veces, quedan como trauma a la espera del momento propicio para solucionarlo y captar su mensaje. Con el paso del tiempo muchas veces es como esa “piedra en el zapato” que molesta pero ya nos habituamos a ella formando parte de nosotros. Inclusive pasamos a auodefinirnos en base a ello: “soy asi, asi y así porque me paso esto y lo otro”.
Pero cuando llegamos a un cruce de caminos donde tenemos que decidir si queremos cambiar o seguir por el mismo sendero, no hay otra opción que liberar peso del pasado y perdonar. Sino el propio peso del pasado nos seguirá llevando en la misma dirección y las heridas seguirán abiertas.
A través de mi experiencia he visto tanto en lo personal como en lo profesional que lo más difícil no es perdonar a los demás sino a uno mismo. Recuerdo el caso de otra mujer que se culpaba porque su hijo había tenido un accidente grave, mientras ella estaba con un hombre. Habían pasado los años y la culpa y el dolor seguían allí.
En esto veo una relación adicional. La de no aprender de los errores. El no perdonarse también implica que no puedo aprender de mis errores pasados. Ellos siguen estando presentes recordándome que “no soy capaz” de mejorar, de aprender , de reparar, de ser perdonado y perdonar. Se perpetúa el dolor más allá del espacio tiempo original.
El perdón tiene una cualidad transformadora inmensa. Su poder depende de nuestra decisión de ejercerlo. Expande nuestro corazón recuperando un espacio ocupado por el dolor. El perdonar a aquel que nos ha lastimado nos libera de ese lazo, del vínculo con esa situación y esa persona. Nos devuelve el poder que esa persona o esa experiencia nos quito. YO estoy eligiendo en este momento presente perdonar y DECIDIR qué hacer con esa energía y esa experiencia. Nos abre el espacio de la ACEPTACION, de que la otra persona al igual que yo se puede equivocar, y tal vez en ese momento hizo lo mejor que supo hacer. Ayuda a lo más dificil: perdonarnos a nosotros mismos. La culpa y el castigo suelen contaminar nuestra consciencia impidiéndonos ver más allá de la situación vivida.
Aceptar que somos lo mejor que podemos ser en este momento y que nuestro futuro será mejor porque así lo decidimos es un paso importante hacia nuestra libertad.
El perdón en su poder liberador nos ayuda a soltar lastre y a que ese mensaje negativo no se perpetué hacia nuestro futuro. Nos devuelve el poder, nos devuelve al presente, nos da libertad.
Inténtalo con cosas pequeñas y verás el poder. Simplemente deséalo, escríbelo, dilo en voz alta “Perdono a…por…”, “me perdono por….”
Es una forma de poner en práctica lo que se esta poniendo de moda últimamente: “la ecología interior”. Transformemos nuestro interior en un lugar limpio y libre de residuos del pasado para que haya espacio para lo nuevo.
Si estan interesados en responder a esta nota o comunicarse con el Lic. Pablo Arturi, nuestro corresponsal en Barcelona pueden hacerlo al pablo_arturi@concienciacristalina.com
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